Accessible, Experienced, Responsive
View Navigation Menu

Típica expresión que se escucha durante un divorcio: “¡Ah, la división de bienes debe ser cosa fácil!”

No han sido pocos los casos de divorcio en California que al través de los años han llegado a ocupar los titulares de los periódicos; y la división de bienes en un régimen de sociedad conyugal, o bienes mancomunados, es frecuentemente la cuestión central del proceso. Un ejemplo de esto, que vimos en los titulares de los periódicos durante varios meses, fue el divorcio de Frank y Jaime McCourt; la controversia era acerca de quién se iba a quedar con el equipo de béisbol de los Dodgers. El equipo, por supuesto, no era el único punto de la disputa, pero si fue el tema de numerosas apelaciones presentadas por Jaime y sus abogados. El caso terminó en Febrero de 2015 con la denegación de la última apelación de Jaime.

El caso de los McCourt es un buen ejemplo de cómo se puede llegar a complicar la repartición de bienes. La fórmula parece simple a primera vista: California es un estado con régimen de sociedad conyugal, por lo tanto los tribunales dividen los bienes del matrimonio en partes iguales para ambos cónyuges. ¿Cómo fue entonces que Jaime McCourt terminó con más de $900 millones por debajo de lo que hubiera sido una repartición con el cincuenta por ciento para cada uno?

El valor viene a ser parte del rompecabezas

Por supuesto que la resolución de $131 millones para Jaime no es despreciable; los bienes de esta pareja se encuentran en la clasificación de bienes con valor elevado y muchos de nosotros solo podemos soñar con cosas así. Pero eso no quiere decir que aquellas parejas cuya suma de bienes arroja una cantidad con menos ceros que los McCourt, no se encuentren frente al mismo tipo de problemas que ellos. Puede que no posean muchas propiedades, pero si existen interrogantes acerca de su valor o su procedencia, lograr una división equitativa, puede ser igual de complicado.

Complicado, sin embargo, no quiere decir necesariamente contencioso. Con suficiente preparación, y con la asesoría de un abogado con experiencia, una pareja puede resolver sus cuestiones y evitar los dolores de cabeza de un litigio costoso y prolongado.

Típicas preguntas que le haría su abogado

De acuerdo al régimen de sociedad conyugal, cualquier cosa adquirida durante el matrimonio queda catalogada como propiedad de la sociedad conyugal y sujeta a la regla de cincuenta-cincuenta. Si usted compró un automóvil antes de casarse, ese vehículo sigue siendo su propiedad por separado. Sin embargo, si usted compró un automóvil durante su matrimonio y lo pagó con su propio dinero, ese vehículo pertenece a la sociedad conyugal.

Cuando vaya a ver a su abogado, debe ir preparado para hablar acerca de todos los bienes que usted y su cónyuge han tenido, tanto antes del matrimonio, como durante el matrimonio. Usted y su abogado, junto con otros profesionistas de impuestos y avalúos, determinarán si algún bien se cataloga como bien separado o mancomunado y en caso de que sea lo último, el valor que tiene.

Para obtener tales respuestas, su abogado le hará preguntas como estas:

¿Cuándo se separaron usted y su cónyuge? Esa fecha es la que se toma en cuenta para determinar el valor real en el mercado de cada uno de los bienes que entran en la repartición.

¿Cuenta usted con un acuerdo válido de capitulación matrimonial, ya sea previo o posterior al matrimonio? De ser así, dicho acuerdo regirá la repartición de bienes, siempre y cuando se cubran tales bienes en el acuerdo. Si éste se limita a la disposición de los bienes raíces durante el divorcio, todo lo demás quedará sujeto a los estándares de ley para la repartición de bienes.

¿Ha identificado usted todos los bienes tanto suyos como de su cónyuge, incluyendo bienes intangibles y bienes que se encuentran fuera de California? Este proceso puede ser estresante, y a menudo sucede que se olvida incluir en la lista de bienes cosas como los fondos de pensión o jubilación, inclusive pagos del Seguro Social por discapacidad o prestaciones por fallecimiento. En algunos casos, ciertos ingresos a futuro pueden constituir un bien; por ejemplo, cuando uno de los cónyuges mantiene al otro para que éste último pueda estudiar medicina. En cuanto a bienes que se encuentran fuera de California, hay que recordar que un bien o propiedad no se limita únicamente a bienes raíces; para citar un ejemplo, una cuenta bancaria en el extranjero es un bien que pudiera pasarse por alto u ocultarse.

¿Ha identificado usted todas las deudas existentes, tanto suyas como de su cónyuge? Recuerde que en la repartición de bienes se incluyen también las deudas. Esto incluye tarjetas de crédito, saldos de hipotecas, saldos de préstamos, cuentas pendientes de pagar por servicios médicos y cualquier otra cosa que deba cualquiera de los dos.

Otros factores a considerar

La determinación del valor de un bien se facilita si usted cuenta con la documentación adecuada para respaldarlo, como por ejemplo estados de cuenta recientes, recibos o avalúos. Lo mismo procede cuando se trata de determinar a cuál de los cónyuges se debe de adjudicar cierto bien o propiedad. Si presenta comprobantes de la procedencia de un bien, como por ejemplo la colección de arte de su abuela, el reclamo de dicho artículo llevará más peso.

Su abogado le debe también preguntar si usted o su cónyuge necesitarán ayuda para cubrir sus gastos hasta que el divorcio o el acuerdo de la repartición de bienes sea ejecutoriado.

No debe sorprenderle que su abogado haga preguntas adicionales. La anterior no es una lista completa de la información a cubrir cuando trata el tema de la repartición de bienes. Y no olvide que su caso es único, aunque usted no sea dueño de un equipo de béisbol.

Back to top